martes, 24 de septiembre de 2019

LA AUTONOMÍA DEL QUECHUA


LA AUTONOMÍA DEL
QUECHUA  [1]


Félix Tito Ancalle
Lima, 24/09/2019


1.  A pesar de las vicisitudes de la vida con intensa amargura y de profunda angustia, mi estado de ánimo aún fluye sin cesar. A veces me revitalizo, me renuevo, otras veces me mimetizo, mi ser perdura en el tiempo y el espacio, pero a veces pienso desfallecer. Mi situación existencial se agudiza y los marginadores del runa simi (lengua del ser humano) no dejan desarrollarme con libertad. Muchos idiomas, como el inglés o el propio castellano, aprovechando de su poder discriminatorio y machista, me impiden interactuar con otros idiomas. Desde los tiempos de mis ancestros han desaparecido más de 700 idiomas en todo el Tawantinsuyo, entre ellos el aru y el puquina. No solamente me persiguen, estropean, mancillan, o se burlan de mi existencia, sino también tergiversan mi estructura gramatical. Estoy resentido, humillado y en peligro de extinción por la fuerza dominante del idioma castellano.

2. En la época del colonialismo los extirpadores de idolatrías me persiguieron y a muchas familias lingüísticas más, utilizando prácticas evangelizadoras me inyectaron el castellano en desmedro de mi integridad. Con este mismo propósito me propalaron para cristianizar a los indios. Más tarde, en el siglo XVIII me prohibieron mi facultad comunicativa por considerarme subversiva, cuando Túpac Amaru organizó una revuelta (1780) contra los usurpadores españoles y mi idioma jugaba un papel importante como medio de comunicación. Por este hecho, probablemente me consideraron de alta peligrosidad el desarrollo de mi ser, inclusive en esos tiempos (1784) cerraron la cátedra del quechua que se dictaba en la Universidad Mayor de San Marcos por un espacio-temporal de 200 años.

3.  En la actualidad, por la migración del campo a la ciudad muchos hermanos míos andan cabizbajo en los diferentes “conos” urbanos periféricos donde está concentrada la población de migrantes de la extensa gran Lima. En estos barrios pobres, hostiles, de cielo oscurecido por la contaminación, sigo reproduciéndome con profunda angustia: me siento atormentado, a veces opacado, hasta pusilánime. Muchos paisanos míos aun sabiendo el runa simi no quieren hablarlo por la presencia abrumadora y dominante del castellano. Sin embargo, en los núcleos familiares que habitan en viviendas precarias de chozas y esteras de los asentamientos humanos, revivo como si fuera un moribundo, a menudo recurren hacia mí para fines de diálogo íntimo entre familiares o entre paisanos, es sólo en estos espacios donde respiro con mucha libertad y emotividad.

4.  Mientras en mi tierra natal algunos paisanos, en especial los mayores de 40 años o más edad, conservan el runa simi, ellos son mis referentes que siguen lidiando por la continuidad y sobrevivencia del idioma de nuestros ancestros. A pesar de la presencia del castellano en estos lugares alejados de los andes, el runa simi pervive arraigado en la conciencia de los runas (seres humanos). Al principio se resisten, pero luego, poco a poco ceden y abren sus puertas al qamya simi (castellano) para el encuentro y aprendizaje de sus hijos. La situación es compulsiva, pero los padres de familia no se niegan a que sus hijos aprendan el castellano, porque saben que sin ello sus hijos sufrirían marginación en las ciudades o sencillamente no serían aceptados por la cultura citadina.

5.  Es tarea del Estado proteger mi integridad física y salud moral, que no se muestren indiferentes, necesito mayor difusión. El runa simi quiere entrar a dialogar con otras lenguas que también son mis hermanos, ¡Cuánto admiro a Juan Velasco Alvarado! amigo de buena fe que oficializó en el 72 el uso del idioma runa simi, pero la dictadura del Morales Bermúdez, acabó con esta gran iniciativa. ¡No entiendo! ¿por qué me tienen miedo? sólo soy una voz en esta tierra. Entonces ¿por qué no convivimos todas las voces con igualdad de oportunidades? Muchos países se desarrollaron sobre la base de su cultura expresada a través de su idioma, así como los vascos y catalanes en España desarrollaron una economía próspera alrededor de su lengua y su cultura, asumieron eso que llaman identidad. ¡Qué lindo!  sería si los gobernantes tuviesen ese desprendimiento o la voluntad de incorporar los idiomas nativos como parte de su política de Estado, en especial con la enseñanza y aprendizaje en todo el sistema educativo nacional incluido las universidades. Estoy convencido que las regiones prosperarían y este país dejaría de ser mendigo sentado en un banco de oro como dijera Reymondi.

6. Sin motivo alguno estoy marginado como el idioma de última categoría, a pesar de que mi riqueza comunicativa es por excelencia aglutinante, dulce y afectiva. Sin embargo, estoy estigmatizada desde hace cinco siglos como el idioma de los incultos, de los bárbaros, de los indios sin alma, de los perros y muchos adjetivos más. Por eso, hasta el día de hoy todos los gobernantes me desprecian, sencillamente paso desapercibido porque no comprenden mi lógica interna. Para ellos, soy dolor de cabeza, carga presupuestal. Año tras año me asimilan, me alfabetizan todo el tiempo, gastan gran cantidad de dinero para construir una sola cultura hegemónica, reciben financiamiento de los grandes organismos financieros como el BID o el Banco Mundial, entre otros, sólo con la finalidad de asimilarme al castellano. Para ellos, enseñar a los niños y niñas en un sólo idioma: el castellano, es más conveniente que enseñar en bilingüe que acarrea mayor inversión social. Estos programas de alfabetización siempre fracasaron y seguirán fracasando si continúan con esta misma estrategia homogeneizadora.

7.  Sin embargo, con brazos abiertos los espero a los que requieran levantar sus voces en runa simi, a los que quieren hacer uso de mi idioma para saciar su necesidad comunicativa, para dialogar entre hermanos de la misma familia u otros códigos lingüísticos, para revitalizarse existencialmente y mejorar su autoestima con orgullo identitario, para satisfacer su imaginación creativa con signos y símbolos, para alimentarse espiritualmente y nutrirse de la fuerza telúrica que contiene mi ser, o para planificar proyectos de vida y muchas cosas más.

8.   ¿Acaso en un jardín no es aburrido ver siempre flores de la misma especie? Entonces, ¿por qué no me revitalizan a través de la enseñanza oficial en todas las instituciones educativas y universidades, al menos en las regiones donde mis abuelos echaron raíces? Respeten mi libertad, no permitan que me extinga, hay muchos interesados en acabar con mi existencia: recuerden, cuando un idioma muere, una luz en el mundo se apaga.

9. A los que me persiguen para transformarme en literacidad en desmedro de mi oralidad, de la misma manera a los gobernantes que quieren exterminarme bajo cualquier pretexto de bilingüismo mal enfocado o programas de alfabetización con fines de desplazamiento. Desde este espacio del KAY PACHA (mundo donde se vive), les imploro justicia. Actúen con sabiduría y discernimiento; presérvenme como patrimonio cultural y lingüístico de la humanidad, porque soy un idioma tan igual que todos los demás.

10. No quiero terminar mi alegato sin antes proponer algunos secretos que brotan de mí ser. Para salir de esta diglosia paternalista hegemónica del castellano instaurada por la propia ambición humana en la lucha por el poder, les aconsejo que inviertan dinero suficiente en la planificación lingüística, y enseñen a las nuevas generaciones a conocer sus raíces culturales a través de su lengua materna, y que desarrollen programas de revitalización idiomática en la educación básica regular y en las universidades, que preserven y mantengan el multilingüismo de todas las voces, desarrollen el bilingüismo de cuna, programas de inmersión lingüística desde la estimulación temprana. Y que en las universidades los futuros profesionales se gradúen con un idioma originario del Perú tal como se estipula en la Ley N° 30220, Art. 45.

11. Introduzcan desde la etapa de la socialización primaria el saber multilingüe y no sólo el bilingüismo o el monolingüismo castellano. Fomenten la creación de centros de idioma nativo, la especialidad de la filología, la especialidad de lingüística andina y amazónica, para que les permita formarse políglotamente y comunicarse con las diversidades lingüísticas (48 idiomas nativos) que aún perviven.

12.A los gobernantes de turno, les invoco que tengan desprendimiento, tolerancia y sentido de justicia para con el idioma nativo de los otros. En el caso del runa simi, somos mayoría, que hablamos alrededor de 5 millones de habitantes, por lo menos fortalezcan las universidades interculturales que ya existen, y desarrollen investigaciones sobre saberes locales en sus propios códigos y matrices culturales. Es inaudito que un país multilingüe, multicultural y multiétnico como el nuestro, las universidades interculturales no cuenten en su plana docente con sabios indígenas nombrados: ¡Vergüenza...!

13.A los a culturados, criollos o mestizos, en especial a los intelectuales académicos defensores del trivocalismo y pentavocalismo del runa simi que se encuentran enfrentados como enemigos, no hagan juego al adversario y traten de ponerse de acuerdo y no impongan sus criterios sin consultar a los propios usuarios del idioma nativo; les aconsejo que tomen conciencia y no caigan en una anarquía escritural porque la fuente estriba en la sabiduría de la propia comunidad lingüística desde donde se emerge y esto debe ser consensuado en el marco de la ley de consulta previa, libre e informada (Ley Nº 29785).

14.Para que nuestros idiomas se revitalicen, luchen primero por la autodeterminación como pueblos originarios aplicando decididamente el Convenio 169 de la OIT, y todos los demás derechos que los asisten. También luchen por la autonomía y control cultural y lingüístico haciendo uso en cada momento y en todo lugar la lengua de nuestros ancestros. Enseñen a sus hijos la lealtad idiomática y cultural de nuestra civilización milenaria, reproduzcan nuestra lengua materna en las escuelas, en la comunidad, en los hogares de familias, en CD-ROM, grabaciones, libros, en cualquier otro medio. Sin caer en discursos etnocéntricos, esnobismos, mostrarle al mundo nuestra pasividad perpetúa y nuestra racionalidad de armonía y equilibro interno, de la reciprocidad y complementariedad que nos caracteriza como pueblos de sapiencia cósmica que practica la hermandad y que afirma la vida en la perspectiva del Sumaq Kawsay (buen vivir).

15. Quiero concluir exhortándolos: sujétense bien de la fuerza cultural legada por nuestros antepasados, y a través de la interculturalidad transformativa como paradigma liberador, luchen creativamente para revitalizar e institucionalizar nuestras lenguas originarias, y por la dignidad que algún día les será devuelto a todas las lenguas del continente amerindio y mi ser siempre estará con ustedes.

!Qallalla!
Muchas gracias.



[1] En esta ocasión, el quechua como sujeto del derecho presenta al mundo su alegato a fin de revitalizar sus bondades comunicativas en situación de igualdad. Más allá de la racionalidad cientificista, la siguiente producción de conocimiento se enmarca en una forma de expresión literaria de carácter poético.

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