domingo, 6 de octubre de 2024

 

EL ESTIGMA DE LA PEDAGOGÍA 

DEL RITO DE LA AMENAZA EN EL AULA

Un estudio de caso en la formación de los estudiantes universitarios de Estudios Generales de la Facultad de Educación de la UNMSM

 Por Félix Tito Ancalle, 06/10/2024.

 Resumen

El presente artículo analiza los retos significativos que enfrenta la crisis universitaria en los estudios generales de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde prevalecen en las aulas prácticas pedagógicas anacrónicas, como la "pedagogía de la amenaza", durante los exámenes. Este enfoque se caracteriza por el uso del miedo como herramienta de control, lo que limita la creatividad y el pensamiento crítico de los estudiantes. Este estudio de caso examina cómo se manifiesta esta pedagogía, analizando el impacto del epistemicidio cognitivo y la pedagogía bancaria en el proceso educativo. A través de un enfoque cualitativo, se desentrañan los problemas subyacentes, lo cual permite proponer alternativas pedagógicas que fomenten un ambiente de aprendizaje y formación integral más equitativo y participativo.

Palabras clave: Crisis universitaria, Pedagogía de la amenaza, Prácticas pedagógicas, Epistemicidio cognitivo, Pedagogía bancaria, Pensamiento crítico, Creatividad, Educación inclusiva, Ambiente de aprendizaje, Formación integral

Abstract

This article analyzes the significant challenges faced by the university crisis in the general studies of the Faculty of Education of the Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), where anachronistic pedagogical practices prevail in the classrooms, such as the "pedagogy of threat" during exams. This approach is characterized by the use of fear as a tool of control, which limits students' creativity and critical thinking. This case study examines how this pedagogy manifests itself, analyzing the impact of cognitive epistemicide and banking pedagogy on the educational process. Through a qualitative approach, the underlying problems are unraveled, allowing pedagogical alternatives to be proposed that foster a more equitable and participatory learning and comprehensive training environment.

Key words: University crisis, Pedagogy of threat, Pedagogical practices, Cognitive epistemicide, Banking pedagogy, Critical thinking, Creativity, Inclusive education, Learning environment, Comprehensive training

I. INTRODUCCIÓN

En la actualidad, la educación universitaria en el Perú enfrenta desafíos significativos, entre los que destaca el legado de un sistema educativo que ha privilegiado la evaluación como instrumento de control en lugar de promover un aprendizaje significativo. Según Santos (2018), el sistema educativo en América Latina, influenciado históricamente por una visión eurocéntrica, ha impuesto una jerarquía de saberes que limita la emancipación cognitiva de los estudiantes. A través de un estudio de caso en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), se observa que los estudiantes carecen de hábitos de lectura y reflexión crítica, lo que los lleva a centrarse únicamente en la superación de exámenes bajo la amenaza implícita de la evaluación.

Este fenómeno refleja una pedagogía obsoleta y anquilosada, centrada en el "rito de la amenaza", que restringe las posibilidades de reflexión crítica y el desarrollo de estrategias metodológicas más adecuadas a la realidad social. Freire (1970) denomina este enfoque como "educación bancaria", donde el docente es visto como el único poseedor del conocimiento y el estudiante como receptor pasivo, lo cual inhibe la creatividad y el pensamiento crítico.

La cultura de los exámenes, que muchas veces se diseñan más como un castigo que como una evaluación real del aprendizaje, es una clara manifestación de esta pedagogía del oprimido. La presión por obtener calificaciones altas lleva a los estudiantes a adoptar estrategias de memorización en lugar de desarrollar una comprensión profunda de los conceptos (Morin, 2008). Salvo contadas excepciones, los estudiantes terminan priorizando la cantidad sobre la calidad del aprendizaje.

Las categorías de análisis de este estudio, que se abordarán en los capítulos de resultados y discusión, incluyen: la amenaza como legado de la pedagogía eurocéntrica, la obsolescencia de la pedagogía tradicional, el rol de los docentes —¿depositarios de la verdad o facilitadores del pensamiento complejo? —, la importancia de la formación en libertad como una salida necesaria, y propuestas para una educación transformadora. Finalmente, se plantea una propuesta de solución que busca superar este enfoque limitante y promover un cambio pedagógico profundo en la universidad peruana.

II. METODOLOGÍA

El presente estudio utiliza un enfoque cualitativo y etnográfico, el cual se ha considerado adecuado para la descripción, comprensión e interpretación del fenómeno educativo observado en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). La investigación cualitativa permite capturar las dinámicas complejas y subjetivas de los actores involucrados, lo cual resulta esencial para estudiar los procesos pedagógicos en entornos educativos (Denzin y Lincoln, 2018). En este caso, se ha empleado la técnica de observación participante in situ, junto con la recolección de datos a partir de entrevistas informales y discusiones con los propios estudiantes, lo que ha facilitado un análisis profundo de las prácticas pedagógicas predominantes.

Este enfoque ha revelado que los estudiantes, en gran medida, responden al estudio únicamente bajo la presión de controles de lectura o exámenes programados. Este comportamiento refleja lo que Freire (1970) denomina una "pedagogía bancaria", donde el aprendizaje se reduce a la memorización y repetición de información, sin fomentar una comprensión crítica o reflexiva. Así, la evaluación ha sido utilizada como un mecanismo coercitivo que distorsiona el propósito de la enseñanza, limitando la capacidad de los estudiantes para desarrollar autonomía intelectual (Cohen, Manion y Morrison, 2018).

Los hallazgos sugieren que la dinámica educativa está dominada por la "amenaza" de ser evaluados, lo que genera un ciclo repetitivo en el que los estudiantes estudian con el único fin de aprobar, pero luego olvidan rápidamente lo aprendido. Esta tendencia fomenta la memorización superficial y desincentiva el desarrollo de habilidades cognitivas complejas, como el pensamiento crítico y la reflexión (Marton y Säljö, 1976). Por tanto, se evidencia la necesidad de repensar los métodos de evaluación y las prácticas pedagógicas que los sustentan, con el fin de promover un aprendizaje más profundo y duradero.

III. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

1. Análisis de las casuísticas observadas

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), como una de las instituciones más prestigiosas del Perú, ha mantenido prácticas educativas tradicionales que perpetúan una cultura de evaluación punitiva. Esta cultura genera miedo al fracaso entre los estudiantes, quienes se ven obligados a memorizar información sin lograr una comprensión profunda de los contenidos, fenómeno que puede calificarse como epistemicidio cognitivo (De Sousa Santos, 2009). El término epistemicidio se refiere a la destrucción de los conocimientos locales, saberes ancestrales o formas alternativas de conocimiento, y en este contexto, también puede entenderse como la anulación de la capacidad crítica y reflexiva de los estudiantes debido a métodos pedagógicos coercitivos.

El concepto de pedagogía bancaria, acuñado por Paulo Freire (1970), es especialmente pertinente en este análisis. Este modelo considera a los estudiantes como recipientes pasivos que deben ser llenados de información, sin tener en cuenta su capacidad para producir conocimiento o desarrollar una perspectiva crítica. Este enfoque pedagógico ha sido normalizado en muchas instituciones, incluidas universidades como la UNMSM, donde prevalecen las prácticas que subyugan a los estudiantes a un proceso de memorización mecánica.

Un testimonio de un estudiante de Educación Física de la UNMSM ejemplifica las consecuencias de este sistema:

No sé qué será de mi vida, profesor. Me siento obligado a estudiar; encima, mi padre no tiene trabajo. Estudio esta carrera no porque me guste, sino porque mis padres me lo exigen. En el colegio, mis profesores me exigían que estudie; en mi casa, mis padres; ahora, en la universidad. Cuando llegan los exámenes parciales y finales, me asusta mucho. Como corriente, pasa por todo mi cuerpo; de puro susto nomás me pongo a estudiar, pero luego me olvido. Los exámenes son el peor castigo que me obliga a estudiar. Muchas veces sueño con esto: estoy dando mi examen con miedo a sacar mala nota. Cuando miraba a mi profesor de matemáticas del colegio, sentía rechazo; ahora siento más rechazo a los docentes. Felizmente, usted, profesor, no toma examen como otros. No tengo salida; siento que estoy amenazado de por vida.

(Testimonio de un estudiante de Educación Física-UNMSM, fecha: 22 de septiembre de 2024, lugar: Huaca San Marcos).

Este testimonio es un claro reflejo de la "pedagogía de la amenaza", donde los estudiantes viven con el constante temor de ser evaluados, y donde los exámenes son percibidos como un castigo en lugar de una herramienta para el aprendizaje significativo. Esta pedagogía del miedo es un factor determinante que afecta el desempeño académico de los estudiantes, y contribuye a la creación de un entorno hostil en el que el miedo al fracaso supera cualquier motivación para aprender de manera auténtica (Giroux, 2011).

La cultura del "miedo al profesor" sigue siendo predominante en esta facultad, y muchos docentes utilizan el miedo a las calificaciones como principal método de motivación. Sin embargo, este enfoque genera una serie de consecuencias negativas, entre ellas, la alienación de los estudiantes, quienes perciben que su valor académico se mide exclusivamente en función de las calificaciones numéricas (Brookfield, 2017). Esto, a su vez, desincentiva la participación activa y la formación de un pensamiento crítico, transformando el proceso educativo en un ciclo de memorización y olvido, en lugar de fomentar el aprendizaje profundo y reflexivo.

2. La amenaza: un legado de la pedagogía eurocéntrica

El fenómeno de la amenaza como herramienta pedagógica no es un hecho fortuito, sino el resultado de un modelo educativo que prioriza evaluaciones meramente cognitivas, donde el éxito se mide casi exclusivamente por el rendimiento en exámenes. Esta tendencia, producto de una tradición de pedagogía positivista, se ha perpetuado en el sistema educativo peruano, implantando en los estudiantes una visión distorsionada del aprendizaje. Este modelo responde a una pedagogía eurocéntrica paternalista y hegemónica que, lejos de promover una formación integral, socava el crecimiento personal y crítico del estudiante (Quijano, 2000).

Michel Foucault, en su análisis sobre la vigilancia y el control en las instituciones educativas, destaca que el examen no solo funciona como un instrumento de evaluación, sino que también actúa como un mecanismo de control social. Según Foucault (1975), este mecanismo regula el comportamiento de los estudiantes a través del miedo y la vigilancia constante, imponiendo una disciplina sobre los cuerpos y las mentes. La vigilancia, en este contexto, no se limita a la supervisión física, sino que opera en el plano psicológico, donde los estudiantes internalizan la necesidad de cumplir con las normas educativas establecidas, bajo la amenaza constante de evaluación. Esto los convierte en "sujetos sujetados", cuya participación en el sistema educativo se instrumentaliza para prepararles para un mercado laboral competitivo, desvinculando el aprendizaje de las realidades sociales y humanas (Foucault, 1975).

En la Facultad de Educación de la UNMSM, los controles de lectura, exámenes parciales y finales son ejemplos concretos de esta pedagogía del control. La amenaza de una evaluación inmediata activa en los estudiantes una respuesta temporal que, aunque efectiva para pasar exámenes, no fomenta hábitos de estudio ni desarrolla su capacidad crítica. Esta dinámica refuerza lo que denomino "pedagogía del rito de la amenaza", que se basa en la repetición mecánica de exámenes y evaluaciones sistemáticas. Este modelo se ha anquilosado en el tiempo, perpetuando un ciclo vicioso de aprendizaje superficial y fragmentado. Tal ciclo, al centrarse en la acumulación de información y no en la formación integral del ser humano, ignora la dimensión transformadora del conocimiento, cuyo objetivo debería ser preparar a los estudiantes para la vida, no solo para el mercado laboral (Giroux, 2011).

Este tipo de pedagogía fragmenta el proceso de aprendizaje, desconectando a los estudiantes de su contexto sociocultural y de sus potencialidades como seres humanos. Como señala Boaventura de Sousa Santos (2010), este tipo de educación, influenciada por paradigmas eurocéntricos, desvaloriza los saberes locales y perpetúa una estructura de poder que impone un conocimiento que muchas veces resulta irrelevante para las realidades latinoamericanas.

3. La obsolescencia de la pedagogía tradicional

El modelo educativo centrado en la evaluación como objetivo final ha quedado obsoleto a lo largo del tiempo, demostrando ser ineficaz para formar estudiantes críticos y creativos. Este enfoque, que privilegia la memorización y la aprobación de exámenes, ha reemplazado las experiencias formativas que invitan a los estudiantes a cuestionar, reflexionar y resolver problemas en contacto con la realidad. Tal dinámica convierte el proceso educativo en un mero "rito de enseñanza", que cercena la creatividad y obliga a los estudiantes a adaptarse a una estructura rígida y anacrónica. Este esquema proviene de la tradición escolástica medieval, donde la formación discipular era característica de un modelo centrado en la acumulación de conocimientos sin conexión con la vida práctica (Bourdieu y Passeron, 1977).

Paulo Freire (1970) describe este fenómeno como educación "bancaria", en la que los estudiantes son receptores pasivos de información, en lugar de agentes activos en la construcción de su propio conocimiento. Esta pedagogía fomenta la pasividad y perpetúa relaciones de poder desiguales, donde el docente es el "depositario" de la verdad y el estudiante un mero receptor. Peter McLaren y Henry Giroux, exponentes clave de la pedagogía crítica, sostienen que las instituciones educativas actúan muchas veces como mecanismos de reproducción ideológica al servicio de intereses económicos y sociales, promoviendo una cultura de sumisión y conformidad. McLaren (1998) argumenta que la educación basada en modelos disciplinarios y de control convierte a las escuelas en herramientas de opresión, mientras que Giroux (1988) insiste en que la pedagogía debe ser emancipadora, proporcionando a los estudiantes el poder de cuestionar las estructuras de poder que los rodean.

Este modelo de enseñanza no solo afecta el rendimiento académico de los estudiantes, particularmente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), sino que también limita su capacidad para enfrentar los desafíos profesionales que les depara el futuro. En lugar de fomentar el desarrollo de habilidades críticas y resolutivas, este sistema enseña a los estudiantes a depender de respuestas prefabricadas, desconectadas de los problemas sociales reales. Como resultado, se perpetúa una crisis educativa que trasciende lo académico e impacta en todas las esferas de la vida social, erosionando la autonomía y el pensamiento crítico de los futuros profesionales (Apple, 2006).

La pedagogía tradicional, al centrarse en la transmisión de contenidos descontextualizados, falla en preparar a los estudiantes para enfrentar los problemas complejos de la sociedad contemporánea. La falta de habilidades para resolver problemas en situaciones concretas, sumada a la incapacidad de cuestionar y transformar su entorno, contribuye a una formación incompleta. Esta situación refuerza lo que Boaventura de Sousa Santos (2009) denomina "epistemicidio", el proceso por el cual los saberes alternativos, especialmente los vinculados a las realidades locales y no occidentales, son marginados o desvalorizados por la estructura educativa predominante.

La obsolescencia de este modelo educativo es particularmente evidente cuando se enfrenta con los desafíos de una sociedad globalizada y tecnológicamente avanzada, donde se requieren profesionales capaces de pensar críticamente, adaptarse a entornos cambiantes y actuar con ética en la resolución de problemas sociales, económicos y ambientales.

4. El rol de los docentes: ¿depositarios de la verdad o facilitadores del pensamiento complejo?

Un factor clave que agrava la crisis educativa en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) es el rol que asumen los docentes formadores, quienes a menudo se perciben a sí mismos como depositarios de la verdad, en lugar de facilitadores del pensamiento crítico y complejo. Esta concepción pedagógica refleja no solo un legado colonial profundamente arraigado, sino también la perpetuación de un modelo autoritario de enseñanza, en el que el docente detenta el poder de la evaluación y el control, consolidando su autoridad a través del temor y la coerción, en lugar de fomentar un ambiente de diálogo, colaboración y pensamiento reflexivo.

El hecho de que muchos docentes se ubiquen en una posición de autoridad incuestionable, afianzada por la evaluación punitiva, es indicativo de una pedagogía que se resiste a la transformación. Tal como lo señala Freire (1970), la relación vertical entre educador y educando genera una dinámica de opresión, donde el conocimiento se deposita de forma unilateral en los estudiantes, quienes son tratados como receptáculos pasivos. Este modelo pedagógico, que Freire describe como educación "bancaria", impide el desarrollo del pensamiento crítico, necesario para la emancipación y la capacidad de cuestionar las estructuras de poder en la sociedad.

Las nuevas generaciones de estudiantes, en contraste, requieren educadores que adopten el rol de guías y mediadores del aprendizaje, promoviendo la autonomía intelectual y el pensamiento complejo, en sintonía con las demandas del mundo contemporáneo. Edgar Morin (2005), al proponer una pedagogía del pensamiento complejo, destaca la necesidad de trascender el conocimiento fragmentado y reduccionista, promoviendo una visión integradora y transdisciplinaria que permita a los estudiantes enfrentar los desafíos globales de manera creativa, ética y responsable. En este sentido, el docente debe convertirse en un facilitador que acompañe el proceso de construcción del conocimiento, estimulando la curiosidad, el diálogo y la capacidad de pensar críticamente en un mundo caracterizado por la incertidumbre y la interconexión.

Sin embargo, la resistencia de muchos docentes a adoptar enfoques más inclusivos y participativos refleja una crisis más profunda en la educación superior peruana, vinculada a la preservación de una pedagogía autoritaria y disciplinaria. Esta pedagogía no solo limita la capacidad de los estudiantes para comprometerse de manera significativa con su propio aprendizaje, sino que también refuerza un modelo que prepara a los futuros profesionales para adaptarse a un sistema jerárquico, en lugar de empoderarlos para transformarlo.

La pedagogía del "rito de la amenaza" —basada en el control a través de exámenes y la presión constante por el rendimiento— se convierte en una barrera que inhibe el desarrollo de una educación transformadora. La evaluación se utiliza como un instrumento de poder, más que como una herramienta para el aprendizaje y la reflexión crítica. Como señala Giroux (1988), la educación debe ser una práctica emancipadora que permita a los estudiantes desarrollar su capacidad para cuestionar las estructuras hegemónicas que condicionan su realidad. En este sentido, el docente tiene la responsabilidad de ser un catalizador del cambio, facilitando la creación de espacios donde los estudiantes puedan ejercer su libertad de pensamiento y acción.

En ese sentido, el desafío pedagógico en la Facultad de Educación de la UNMSM radica en la necesidad de redefinir el rol del docente, de depositario de la verdad a facilitador del pensamiento complejo. Este cambio de paradigma es esencial para superar las limitaciones del modelo educativo tradicional y avanzar hacia una educación intercultural y emancipadora, donde el aprendizaje se convierta en una experiencia significativa, orientada a la transformación personal y social.

5. Formarse en libertad: una salida necesaria

Para superar el fenómeno de la pedagogía de la amenaza y la transmisión pasiva de conocimientos, es crucial adoptar un enfoque pedagógico que valore la libertad, la autonomía y la creatividad de los estudiantes. Este cambio no solo implica una transformación en las prácticas de enseñanza, sino también en la percepción misma del aprendizaje, que debe pasar de ser una simple transmisión de información a convertirse en un proceso de construcción activa del conocimiento. La educación, en este sentido, debe concebirse como una herramienta de emancipación, donde los estudiantes se sientan libres para explorar, cuestionar y construir sus propias comprensiones del mundo que los rodea.

La educación centrada en el estudiante, defendida por pedagogos como John Dewey y Paulo Freire, promueve un ambiente de aprendizaje en el que los estudiantes son protagonistas, desarrollando una capacidad crítica y reflexiva que va más allá de la mera memorización de contenidos. Dewey (1916) argumentaba que el aprendizaje debe basarse en la experiencia activa y que el rol del docente es guiar y facilitar el proceso de descubrimiento, no imponer una verdad estática. Por su parte, Freire subrayaba que la educación debe ser un acto de liberación, donde el estudiante deja de ser un receptor pasivo para convertirse en un agente activo de su propia formación.

El enfoque de la autonomía educativa no solo permite a los estudiantes asumir el control sobre su proceso de aprendizaje, sino que también cultiva un sentido de pertenencia y responsabilidad ética hacia su entorno social. En este contexto, la enseñanza se convierte en una herramienta para el empoderamiento, donde los estudiantes desarrollan una conciencia crítica que les permite cuestionar las estructuras opresivas y participar activamente en la transformación de la sociedad. Como señala Freire (1970), "la educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo".

Un ejemplo claro de este enfoque se refleja en las metodologías interactivas y colaborativas, como el aprendizaje basado en proyectos (ABP) y el aprendizaje colaborativo, implementadas durante la actividad del equinoccio de primavera del 22 de septiembre de 2024, en el marco del programa de Extensión Universitaria de la UNMSM. Esta actividad demostró que los estudiantes, al participar activamente en una celebración ancestral y en investigaciones de campo, no solo adquirieron conocimientos específicos, sino que también desarrollaron habilidades transversales como el trabajo en equipo, la responsabilidad social y el respeto por los saberes ancestrales. En esta experiencia, el aprendizaje dejó de estar restringido al aula y se amplió a un contexto comunitario y ecológico, en el que los estudiantes tuvieron la oportunidad de vincularse con el entorno y con la realidad cultural de su país.

La adopción de estas metodologías no solo transforma la dinámica del aula, sino que también ofrece una alternativa viable al modelo de enseñanza tradicional que se basa en el control, la repetición y la evaluación punitiva. Al permitir que los estudiantes asuman un rol activo en su propio proceso de aprendizaje, estas prácticas contribuyen al desarrollo de habilidades que trascienden el ámbito académico, fomentando la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento crítico, que son esenciales para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

En este sentido, los educadores deben actuar como facilitadores del aprendizaje, proporcionando a los estudiantes las herramientas necesarias para que se conviertan en agentes activos en su propia autoformación. Esto implica un cambio de mentalidad, donde el docente ya no se percibe como la autoridad incuestionable que deposita conocimientos, sino como un acompañante en el proceso de descubrimiento. El aprendizaje se transforma entonces en un proceso compartido, en el que tanto el docente como el estudiante se enriquecen mutuamente a través del diálogo, la reflexión y la acción conjunta.

IV. PROPUESTAS PARA UNA EDUCACIÓN TRANSFORMADORA

Transformar la pedagogía de la amenaza en un enfoque educativo más inclusivo, intercultural y equitativo es fundamental para enfrentar los desafíos actuales en la Facultad de Educación de San Marcos y en el sistema educativo en general. A continuación, se sugieren acciones estratégicas para promover un cambio profundo en la forma de enseñar y aprender:

1.      Rediseñar los sistemas de evaluación:

La evaluación debe ser un proceso formativo y no solo un mecanismo de control. Se propone la inclusión de métodos de evaluación diversificados que vayan más allá de los exámenes tradicionales. Estos métodos pueden incluir portafolios, proyectos, trabajos de campo y trabajos colaborativos, lo que permitirá a los estudiantes demostrar su aprendizaje de maneras más integrales y alineadas con sus realidades contextuales. Estas prácticas fomentan la reflexión crítica y el aprendizaje basado en experiencias, a la vez que reducen la dependencia de exámenes memorísticos que no captan la totalidad del desarrollo cognitivo y personal de los estudiantes.

2.      Fomentar la participación activa de los estudiantes:

Crear espacios seguros y colaborativos donde los estudiantes puedan expresar sus opiniones, cuestionar los contenidos y reflexionar sobre su proceso de aprendizaje es fundamental para transformar la educación. Al promover su participación activa, no solo se fortalece su sentido de pertenencia dentro de la comunidad educativa, sino que también se fomenta la responsabilidad hacia su propio aprendizaje y hacia la sociedad en la que viven. La construcción de conocimiento se convierte en un proceso dialógico, donde tanto docentes como estudiantes se nutren de la interacción mutua, avanzando hacia un aprendizaje más significativo.

3.      Desarrollar un currículo intercultural:

Es necesario diseñar e implementar un currículo que integre saberes diversos, conectando disciplinas y fomentando su aplicación en contextos reales. Un currículo intercultural no solo promueve la conexión entre el conocimiento académico y la vida cotidiana, sino que también refleja una responsabilidad ética hacia los sectores más desfavorecidos de la sociedad. En el caso de la Facultad de Educación, esto implica la creación de una especialidad en "Educación Intercultural", con el fin de atender las demandas de una sociedad pluricultural, plurilingüe y multiétnica. Además de promover la justicia social, esta especialidad contribuiría a la formación de educadores que respondan a las necesidades de las comunidades rurales y marginadas, fomentando la equidad en el acceso a oportunidades educativas.

4.      Implementar programas de formación docente continua:

Para lograr una transformación en la pedagogía, es crucial ofrecer programas de formación continua para los docentes. Estos programas deben centrarse en pedagogías críticas y metodologías inclusivas, que permitan a los docentes actualizar sus prácticas y reflexionar sobre el impacto de su enseñanza. La capacitación en enfoques interculturales, pedagogía crítica y didácticas innovadoras es esencial para empoderar a los docentes y proporcionarles las herramientas necesarias para facilitar el aprendizaje en un contexto diverso y cambiante.

5.      Incentivar el diálogo y la colaboración:

Es indispensable crear espacios de diálogo entre docentes, estudiantes y la comunidad, en los que se puedan discutir abiertamente las prácticas pedagógicas y su impacto en el aprendizaje. La colaboración entre todos los actores educativos es esencial para la construcción conjunta del conocimiento y la mejora de las prácticas educativas. La retroalimentación constante, el intercambio de experiencias y la reflexión crítica son aspectos claves para fomentar una educación transformadora, que responda a las demandas del siglo XXI.

6.      Implementar líneas de investigación en atención a la diversidad cultural:

La investigación educativa debe abordar la diversidad cultural, fomentando la comprensión y el respeto por los saberes ancestrales y las cosmovisiones indígenas. Según el informe presentado a la Coordinación de Estudios Generales de la Facultad de Educación de la UNMSM, es fundamental que la facultad aborde la creación de una especialidad en educación intercultural. Esta especialidad, además de fortalecer la formación académica de los futuros docentes, permitiría vincular los conocimientos ancestrales con el contexto moderno. Por ejemplo, la investigación en torno al concepto de pacha (tiempo y espacio en la cosmovisión andina) y su valor pedagógico podría enriquecer el currículo de la Facultad, conectando a los estudiantes con sus raíces culturales y fomentando un sentido de identidad y pertenencia.

Un ejemplo de la integración de saberes ancestrales se puede ver en la actividad del equinoccio de primavera, realizada el 22 de septiembre de 2024 en la Huaca de San Marcos. Este evento, más que un acto simbólico, representa una profunda renovación espiritual para las comunidades indígenas, que marca el inicio de un nuevo ciclo agrícola y refuerza la perpetuidad de la vida comunitaria. Incorporar este tipo de eventos y saberes ancestrales en la malla curricular permitiría a los estudiantes no solo conocer su relevancia cultural, sino también adquirir una perspectiva más holística sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. Esto fomentaría la preservación del ecosistema y la promoción de una ética de respeto hacia todas las entidades vivientes, incluidas las no humanas.

Las líneas de investigación en este ámbito podrían abordar temas como la racionalidad de los pueblos originarios, los procesos de socialización y transmisión intergeneracional de saberes, la relación entre el ser humano y el territorio, así como la importancia de los ritos y la solidaridad en las comunidades indígenas. Asimismo, estos estudios podrían influir en políticas públicas orientadas hacia la conservación de la naturaleza y el desarrollo sostenible, integrando los saberes indígenas en la gestión de recursos naturales y la protección de territorios sagrados, como la Huaca de San Marcos, que actualmente se encuentra en estado de abandono.

V. CONCLUSIONES

    1. La pedagogía del rito de la amenaza ha dejado una marca profunda en la educación universitaria peruana, restringiendo el desarrollo del pensamiento crítico y creativo en los estudiantes. El estudio de caso realizado en la Facultad de Educación de la UNMSM destaca la necesidad urgente de reformar las prácticas pedagógicas que promueven el miedo y la obediencia, afectando negativamente la formación integral de los futuros profesionales.

2. Es crucial que los docentes asuman un rol transformador en el aula, promoviendo un entorno de aprendizaje que valore la participación activa y la reflexión crítica, construida a partir de los saberes previos y experiencias de los estudiantes. Esto facilitará una educación más dinámica y centrada en el estudiante.

3.  Al implementar enfoques pedagógicos interculturales, inclusivos y colaborativos, se puede avanzar hacia una educación más equitativa y significativa, que empodere a los estudiantes y los prepare para enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio, contribuyendo de manera activa al desarrollo de una sociedad más justa y plural.

Referencias

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domingo, 15 de septiembre de 2024

 

EL SABER ANCESTRAL DEL

EQUINOCCIO DE PRIMAVERA

UN DERECHO A LA IDENTIDAD ÉTNICA Y CULTURAL INDÍGENA

 

 Por Félix Tito Ancalle, Lima, 15 de septiembre de 2024

 

Introducción

La fuerza espiritual del Kay Pacha (mundo en el que habitamos) rige la totalidad de la vida de todas las entidades vivientes, incluidos los seres humanos. Este espacio es escenario de los diversos acontecimientos astronómicos que configuran el ciclo vital regenerativo, mediado a través del calendario agro festivo o calendario comunal. Según la Nueva Corónica y Buen Gobierno de Felipe Guamán Poma de Ayala, septiembre marca el inicio de un nuevo horizonte temporal, conocido como Coya Raymi, la gran fiesta de la luna, considerada esposa y madre del sol. La Pachamama, una divinidad femenina, junto a las mujeres coyas, kapaq warmis, ñustas y pallas, simboliza la fertilidad de la tierra. En la lógica de la complementariedad, ellas ofrecen bebidas y productos agropecuarios a los hombres durante faenas de limpieza de acequias o en fiestas del agua, prácticas culturales que aún se mantienen en muchas regiones del país.

Este ciclo espiritual de concepción biocéntrica tiene profundas implicaciones en el ámbito educativo. La inclusión de estos saberes y conocimientos ancestrales en la educación básica regular y facultades de educación, especialmente en contextos rurales e interculturales, podría fortalecer la identidad cultural de los estudiantes y promover una concienciación más profunda sobre la relación entre el ser humano, territorio y el ecosistema. Además, educar sobre los saberes indígenas contribuiría a una educación más integral y contextualizada, conectada con las sabidurías ancestrales y el respeto por la biodiversidad.

Conexión Espiritual y Calendario Agro Festivo

Septiembre se caracteriza por las primeras gotas del aguacero que germinan la tierra. Los comuneros esperan la manifestación del illapa, la divinidad del agua, quien, con su poder y fuerza telúrica, envía la lluvia para iniciar un nuevo ciclo agrícola. El ritual de la siembra se celebra con gran algarabía en las comunidades campesinas. El yachaq es el encargado de llevar a cabo el ritual de interconexión entre los comuneros y las divinidades, con el objetivo de restablecer la convivencia armónica entre todos los seres existentes, tanto humanos como no humanos. Según Thoreau (1854), la naturaleza es un espacio sagrado donde el individuo encuentra paz y conexión con el universo. La armonía entre los seres humanos y las entidades sagradas, así como la interconexión con las fuerzas vitales de la naturaleza, es esencial para alcanzar el sumaq kawsay (buen vivir) en la comunidad. Thoreau (1854) sugiere que una convivencia armoniosa con el ambiente promueve una ética de respeto por la biodiversidad.

 La enseñanza de estas prácticas y valores no solo es una cuestión cultural, sino también ecológica. La educación ambiental en las escuelas podría enriquecerse considerablemente al incorporar el conocimiento indígena sobre la gestión de los recursos naturales y las prácticas agrícolas sostenibles, lo que promovería una visión holística y armónica del desarrollo humano desde el aporte de la racionalidad amerindia.

 El Equinoccio de Primavera en la Tradición Indígena

Según Durán (1981), las sociedades mesoamericanas llevaban registros astronómicos detallados a través de sus observatorios, donde las ceremonias rituales incluían la contemplación del firmamento para la elaboración de calendarios precisos. Septiembre, de acuerdo con Durán, es el mes de la “renovación de la tierra”, en el que se realizaban complejas ceremonias espirituales para anunciar el renacimiento de la naturaleza y el inicio de las faenas agrícolas. Durante estas ceremonias, se rendía pleitesía a las divinidades con el fin de obtener cosechas exitosas y evitar desastres naturales que pudieran dañar las cementeras.

El término equinoccio, derivado de los vocablos griegos equi (igual) y nox (noche), se refiere a un evento astronómico en el que el día y la noche tienen la misma duración. En la tradición indígena, el equinoccio simboliza la interconexión entre los seres humanos y la naturaleza, constituyendo un saber ancestral crucial para la socialización, la preservación del ecosistema y la formación de identidades étnicas y culturales basadas en el territorio. En este contexto, el territorio es concebido como una entidad viviente con una fuerza propia; es decir, el territorio es un tejido social en el que se manifiestan diversas expresiones espirituales, como la función de las huacas. Estas huacas cumplen una función energética, actuando como espacios sagrados de renovación espiritual, donde los seres humanos interactúan con las energías que emanan de los centros ceremoniales ubicados en ellas.

Este saber ancestral festivo no solo se manifiesta en trabajos colectivos como la minka, el ayni o el yanapay, sino también en las actividades comunales, basadas en los principios de reciprocidad y complementariedad. En estas actividades participan todos los ayllus, que constituyen el soporte social, económico y cultural de los pueblos originarios. Metafóricamente, los ayllus son los torrentes sanguíneos que forman el corpus de la territorialidad, connotando el sentido de pertenencia cultural de los grupos étnicos que configuran la pluriculturalidad.

Propuesta de innovación pedagógica

Incorporar los conocimientos ancestrales del equinoccio y las prácticas rituales en las prácticas pedagógicas áulicas es una propuesta clave para fortalecer la identidad étnica y cultural de las comunidades indígenas y promover una educación intercultural. Este enfoque no solo enriquecería construir su propio currículo por saberes ancestrales, sino que también proporcionaría herramientas valiosas para la preservación del ambiente y la biodiversidad. A través de la enseñanza de las categorías como el respeto por la Pachamama, el rol de las huacas como centros energéticos y la importancia del trabajo colaborativo, los estudiantes podrían adquirir una visión más integral del mundo que los rodea.

Además, estos saberes pueden aplicarse en la educación intercultural bilingüe, ayudando a los estudiantes a conectar sus conocimientos ancestrales con el contexto moderno. Esto podría generar proyectos educativos que promuevan la conservación de la naturaleza y el desarrollo sostenible, así como políticas públicas que integren el saber indígena en la gestión de recursos naturales y la protección de los territorios sagrados.

 Conclusión

El equinoccio de primavera, en el contexto de los pueblos indígenas, simboliza una profunda renovación espiritual y una preparación esencial para el nuevo ciclo agrícola. Este evento no solo señala el comienzo de una época de siembra que garantiza la abundancia de alimentos, sino que también desempeña un papel crucial en la perpetuidad de la vida comunitaria. A través de prácticas rituales y ceremoniales, los pueblos indígenas forjan una conexión armónica con la naturaleza, fortaleciendo su derecho a la identidad étnica y cultural. Además, educar sobre estos saberes ancestrales en las escuelas modernas podría consolidar una visión más holística de la relación entre el ser humano, la naturaleza y el territorio. De este modo, los conocimientos ancestrales se convertirían en una herramienta clave no solo para el fortalecimiento de las identidades indígenas, sino también para la preservación del ecosistema y el fomento de una ética de respeto con los otros: las entidades no humanas.

 

Referencias

Durán, F. D. (1981). Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme.

            México: Porrúa.

Horeau, H. D. (2004). Walden (P. Fernández, Trad.). Ediciones Akal. (Trabajo original

            publicado en 1854).

Guamán Poma de Ayala, F. (2008). Nueva corónica y buen gobierno (3 tomos). Edición

            y prólogo de F. Pease G. Fondo de Cultura Económica.